Viajar por Europa en verano es una de las opciones favoritas para muchos viajeros españoles. El buen clima, los días largos y la variedad de destinos permiten adaptar el viaje a casi cualquier preferencia: playa, naturaleza, ciudades culturales o una combinación de todo. Además, la cercanía entre países facilita moverse con relativa comodidad y aprovechar al máximo el tiempo disponible.
El verano también invita a vivir los destinos al aire libre. Terrazas, festivales, paseos nocturnos y actividades en la naturaleza forman parte del día a día en muchas ciudades europeas durante esta época. A continuación, repasamos algunos de los destinos europeos más recomendables para viajar en verano, teniendo en cuenta el clima, la oferta turística y el tipo de experiencia que ofrecen.
Lisboa: luz, historia y brisa atlántica
Lisboa es una de las capitales europeas más agradables para visitar en verano. Aunque las temperaturas pueden ser altas, la cercanía del océano Atlántico aporta una brisa que suaviza el calor. La ciudad invita a pasear sin prisas por barrios como Alfama o Bairro Alto, subir y bajar cuestas y disfrutar de miradores con vistas al río Tajo.
Además de su patrimonio histórico, Lisboa ofrece una excelente gastronomía y una vida urbana muy animada en verano. Muy cerca se encuentran playas como Cascais o Costa da Caparica, ideales para combinar ciudad y mar en el mismo viaje.
Es un destino muy versátil, adecuado tanto para escapadas en pareja como para viajes con amigos.
Croacia: costas cristalinas y ciudades con encanto
Croacia se ha consolidado como uno de los grandes destinos europeos del verano. Su costa adriática, con aguas claras y cientos de islas, atrae a viajeros que buscan sol y mar sin renunciar a la historia y la cultura.
Ciudades como Dubrovnik, Split o Zadar combinan cascos históricos bien conservados con playas cercanas y un ambiente muy animado durante los meses estivales. Además, las islas croatas permiten organizar rutas en barco o estancias más tranquilas lejos del bullicio.
Croacia es ideal para quienes buscan un viaje activo, con opciones de naturaleza, playa y visitas culturales.
Nantes: verano cultural junto al Loira

Nantes es una de esas ciudades europeas que sorprenden especialmente en verano. Situada a orillas del río Loira, combina patrimonio histórico, creatividad contemporánea y una vida urbana muy agradable durante los meses estivales. El clima es suave, sin el calor extremo de otras zonas del sur de Europa, lo que permite recorrer la ciudad a pie o en bicicleta con total comodidad.
En verano, Nantes se transforma gracias a iniciativas culturales al aire libre, exposiciones temporales y eventos que llenan de vida sus calles y espacios públicos. Uno de sus grandes atractivos es la Île de Nantes, donde conviven arquitectura moderna, zonas verdes y propuestas tan singulares como Les Machines de l’Île, un plan muy valorado tanto por adultos como por niños.
La ciudad también funciona como punto de partida ideal para explorar el valle del Loira, famoso por sus castillos, pueblos tranquilos y paisajes fluviales. Esto permite combinar un viaje urbano con excursiones de un día sin largos desplazamientos. Además, la gastronomía local, con productos frescos, pescados y vinos de la región, encaja muy bien con un viaje veraniego relajado y sin prisas.
Nantes es una opción muy interesante para quienes buscan un destino europeo menos masificado, con un equilibrio entre cultura, naturaleza cercana y calidad de vida, ideal tanto para parejas como para viajeros que prefieren descubrir ciudades con personalidad propia en verano.
Copenhague: verano suave y vida al aire libre
Para quienes prefieren huir del calor intenso, Copenhague es una excelente opción en verano. Las temperaturas suaves permiten recorrer la ciudad en bicicleta, disfrutar de parques, canales y terrazas sin agobios.
Durante el verano, la ciudad se llena de vida. Zonas como Nyhavn o los alrededores de los lagos se convierten en puntos de encuentro tanto para locales como para visitantes. Además, Copenhague ofrece playas urbanas y espacios para bañarse en pleno centro.
Es un destino perfecto para viajes urbanos tranquilos, con una fuerte apuesta por la sostenibilidad y el diseño.
Grecia: islas, cultura y verano mediterráneo
Grecia es sinónimo de verano para muchos viajeros. Sus islas ofrecen una combinación muy atractiva de playas, pueblos blancos, gastronomía y patrimonio histórico. Destinos como Creta, Naxos, Paros o Santorini se adaptan a distintos tipos de viaje.
Más allá de las islas, ciudades como Atenas cobran un interés especial si se visitan a primera hora del día o al atardecer, evitando las horas centrales de calor. El verano griego invita a un ritmo pausado, con siestas, cenas tardías y mucha vida nocturna.
Grecia es una opción ideal tanto para viajes en pareja como para grupos de amigos.
Italia: arte, costa y gastronomía
Italia es un clásico que nunca falla en verano. La diversidad del país permite elegir entre destinos costeros, ciudades históricas o regiones más frescas en el norte. La costa Amalfitana, Sicilia o Cerdeña son opciones muy populares para disfrutar del mar.
Ciudades como Florencia, Roma o Venecia requieren algo más de planificación en verano, pero siguen siendo muy atractivas si se organizan bien los horarios. Además, regiones como el norte de Italia o los Alpes ofrecen temperaturas más suaves y paisajes espectaculares.
La gastronomía italiana es otro de sus grandes atractivos, especialmente en verano, cuando los productos frescos están en su mejor momento, algo que conecta muy bien con el turismo gastronómico que ya tratamos en nuestro top de mejores destinos españoles para hacer turismo gastronómico, pero aplicado aquí al contexto europeo.
Eslovenia: naturaleza y tranquilidad
Eslovenia es uno de esos destinos europeos que sorprenden, especialmente en verano. Su tamaño reducido permite combinar varios planes en pocos días: lagos, montañas, costa y ciudades pequeñas con mucho encanto.
El lago Bled es uno de los grandes iconos del país, pero también destacan zonas como el parque nacional del Triglav o la capital, Liubliana, una ciudad verde y muy agradable en verano. Las temperaturas son moderadas y el turismo, aunque creciente, sigue siendo más tranquilo que en otros países europeos.
Es un destino ideal para quienes buscan naturaleza, actividades al aire libre y un ambiente relajado.
Países Bajos: ciudades y paisajes verdes
El verano es una de las mejores épocas para visitar los Países Bajos. El clima es suave, los días son largos y las ciudades se llenan de actividad. Ámsterdam, aunque muy visitada, ofrece parques, canales y una intensa vida cultural durante los meses estivales.
Más allá de la capital, ciudades como Utrecht, Haarlem o Róterdam permiten conocer otra cara del país. El verano también es ideal para recorrer zonas rurales, pueblos pequeños y campos verdes en bicicleta.
Es un destino perfecto para viajes urbanos combinados con naturaleza ligera y buena conectividad.
Consejos para elegir destino europeo en verano
Antes de decidir, conviene tener en cuenta algunos factores que influyen mucho en la experiencia del viaje. No todos los destinos europeos se viven igual en verano, y una buena elección evita incomodidades.
Algunos aspectos a valorar son:
Temperaturas medias y humedad.
Nivel de turismo en temporada alta.
Tipo de actividades que se quieren realizar.
Presupuesto disponible.
Facilidad de transporte y desplazamientos internos.
Durante los viajes de verano por Europa, especialmente cuando se pasan muchas horas caminando o al aire libre, mantenerse bien hidratado es fundamental. Llevar una botella de aluminio reutilizable permite tener agua siempre a mano, adaptarse mejor al calor y evitar compras constantes, además de reducir el uso de plásticos de un solo uso. Es un detalle sencillo que mejora la comodidad diaria del viaje y encaja con un turismo más consciente. Esta es una de las mejores:
Una botella resistente, hermética y duradera, ideal para mantener bebidas frías o calientes durante largos trayectos y excursiones. Su diseño robusto Stanley es perfecto para llevar en mochilas o maletas, y ayuda a mantenerse hidratado sin generar residuos plásticos, ya sea en rutas rurales o ciudades.
Si el viaje incluye vuelos, organizar bien los trayectos y horarios ayuda a empezar las vacaciones con buen pie, especialmente en meses con alta demanda.
Destinos europeos de verano según el tipo de viajero
Para familias, destinos como Croacia, Grecia o Países Bajos ofrecen buena infraestructura y actividades variadas. Para parejas, Italia o Lisboa combinan cultura, gastronomía y ambiente romántico. Para viajeros que prefieren temperaturas suaves y planes tranquilos, países del norte como Dinamarca o Eslovenia resultan muy adecuados.
Elegir el destino en función del ritmo y las expectativas del viaje es clave para disfrutar realmente del verano.
Conclusión
Europa ofrece una enorme variedad de destinos ideales para viajar en verano. Desde playas mediterráneas hasta ciudades frescas del norte, pasando por países menos conocidos llenos de naturaleza y tranquilidad, hay opciones para todos los gustos.
El verano es una época perfecta para viajar con calma, aprovechar las horas de luz y vivir los destinos al aire libre. Con una buena planificación y eligiendo bien el lugar, un viaje europeo en verano puede convertirse en una experiencia completa, equilibrada y llena de buenos recuerdos.
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